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CIMMYT amplía en Svalbard el respaldo de semillas clave para la seguridad alimentaria mundial


Texcoco, Estado de México, Mexico
24 de septiembre de 2026
 

Un nuevo depósito en la Bóveda Global de Semillas de Svalbard fortalece la protección de las colecciones de maíz y trigo que CIMMYT conserva en México como bienes públicos globales, manteniendo diversidad genética disponible para la investigación, el mejoramiento y la seguridad alimentaria.
 

El equipo del Banco de Germoplasma de CIMMYT acompaña la salida de más de 4000 accesiones de trigo y maíz hacia la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. El envío es resultado de un esfuerzo colectivo para conservar, documentar y mantener disponible la diversidad genética resguardada por CIMMYT. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT.
 

Una parte de la diversidad genética de maíz y trigo que CIMMYT conserva en México inicia hoy su viaje hacia el Ártico. El nuevo envío a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard, en Noruega, amplía el respaldo de colecciones que reúnen diversidad desarrollada durante generaciones y que puede aportar características útiles para responder a enfermedades, sequía, calor y otras presiones sobre la producción de alimentos.

El Banco de Germoplasma de CIMMYT conserva alrededor de 28 630 accesiones de maíz y más de 124 000 de trigo. Cada accesión es una muestra con identidad y origen determinados que representa una fracción particular de la diversidad de estos cultivos. Las colecciones se conservan como bienes públicos globales, disponibles bajo los mecanismos internacionales establecidos para investigación y mejoramiento. Su valor reside tanto en protegerlas como en mantenerlas accesibles para quienes puedan necesitarlas.

Evitar que materiales potencialmente irremplazables dependan de una sola colección es parte de esa responsabilidad. CIMMYT mantiene duplicados de seguridad fuera de Texcoco, entre ellos en Svalbard y Fort Collins, Colorado, Estados Unidos. En maíz, 26 755 de las aproximadamente 28 630 accesiones conservadas por CIMMYT cuentan con respaldo en Svalbard, cerca del 90 % de la colección. En trigo, registros institucionales han documentado niveles de respaldo de hasta 97 % en Svalbard y 94 % en Fort Collins. El nuevo envío continúa este esfuerzo de protección de largo plazo.
 

Carolina Sansaloni, curadora del Banco de Germoplasma de Trigo de CIMMYT, junto a parte de las cajas preparadas para el envío de más de 4000 accesiones de trigo y maíz a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT.
 

“Este envío de más de 4000 accesiones de trigo y maíz a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard refleja nuestro firme compromiso con la protección de la diversidad genética de estos cultivos. Es fruto de un esfuerzo colectivo que involucra a todo el personal del Banco de Germoplasma. Al resguardar estas accesiones en uno de los repositorios de semillas más seguros del mundo, contribuimos a que las futuras generaciones continúen beneficiándose de los valiosos recursos conservados en el Banco de Germoplasma de CIMMYT”, señaló Carolina Sansaloni, científica principal, curadora del Banco de Germoplasma de Trigo y especialista en genotipificación de CIMMYT.

La importancia de ese respaldo está en lo que representan las semillas. Materiales conservados durante décadas pueden contener características que adquieren relevancia ante problemas que no existían cuando ingresaron al banco. Frente a la necrosis letal del maíz en África Oriental, por ejemplo, investigadores evaluaron alrededor de 1 000 accesiones de maíces nativos conservadas por CIMMYT y encontraron diez con resistencia a los virus involucrados en la enfermedad.

Svalbard protege una copia, pero mantener útil esa diversidad exige trabajo científico continuo. En Texcoco, las accesiones se documentan y monitorean, se regeneran cuando es necesario y pasan por controles de viabilidad y sanidad. Para poder distribuirse, una accesión debe contar con suficiente semilla, mantener una germinación superior al 85 % y cumplir las condiciones sanitarias necesarias para compartirla de manera segura.

El envío de este año está integrado por siete cajas, cuya preparación comienza mucho antes del embalaje. Detrás de cada muestra hay un equipo de científicos, especialistas y personal del Banco de Germoplasma de CIMMYT encargado de documentar las accesiones, monitorear su viabilidad, regenerarlas cuando es necesario y verificar su sanidad y calidad. Este trabajo permite que las semillas se mantengan en condiciones adecuadas para su conservación y que las colecciones activas permanezcan disponibles para la investigación y el mejoramiento.

Estas capacidades forman parte de un esfuerzo más amplio de colaboración entre los bancos de germoplasma del CGIAR, articulado a través del Acelerador de Bancos de Germoplasma. En el marco de este trabajo conjunto, Vania Azevedo, directora del Acelerador, visita esta semana CIMMYT junto con integrantes de su equipo para conocer las colecciones, las parcelas de regeneración y los procesos que sostienen su conservación, coincidiendo con la preparación del nuevo depósito en Svalbard.
 

Alberto Chassaigne, curador de la colección de maíz del Banco de Germoplasma de CIMMYT; Vania Azevedo, directora del Acelerador de Bancos de Germoplasma del CGIAR; y Carolina Sansaloni, curadora de la colección de trigo en el Banco de Germoplasma de Trigo de CIMMYT, durante el envío de semillas a la Bóveda Global de Semillas de Svalbard desde la sede de CIMMYT en Texcoco, México. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT.
 

“El CGIAR es responsable de dos tercios del material depositado en Svalbard, y CIMMYT, por sí solo, es el mayor depositante de semillas en la Bóveda. Esto refleja el compromiso de nuestros bancos de germoplasma con la protección de la diversidad agrícola y con mantener estos recursos disponibles para la investigación, el mejoramiento y la seguridad alimentaria de las futuras generaciones”, señaló Vania Azevedo, directora del Acelerador de Bancos de Germoplasma del CGIAR.

La Bóveda Global de Semillas de Svalbard, propiedad de Noruega, opera mediante una alianza entre el Ministerio de Agricultura y Alimentación de Noruega, el Centro Nórdico de Recursos Genéticos (NordGen) y el Crop Trust. Allí se resguardan duplicados de seguridad de colecciones de bancos de germoplasma de todo el mundo, mientras las instituciones depositantes mantienen el control de sus materiales.

La conservación también conecta el banco con los territorios donde parte de esta diversidad se originó. CIMMYT conserva más de 9 000 colectas de maíz procedentes de México y ha devuelto más de 800 accesiones a comunidades o espacios de conservación vinculados con sus lugares de origen, un proceso conocido como rematriación. En Michoacán, por ejemplo, 62 accesiones recolectadas décadas atrás regresaron en 2024 a sus regiones de origen mediante un proceso que incluyó parcelas demostrativas, selección participativa y acompañamiento técnico.
 

Jessica Quintana, asistente de investigación del Banco de Germoplasma de CIMMYT, realiza pruebas de viabilidad de semillas. El monitoreo de la germinación forma parte de los múltiples procesos necesarios para mantener las colecciones viables y disponibles para la investigación y el mejoramiento. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT.
 

Este trabajo se complementa con el fortalecimiento de sistemas locales de semillas. En el sur de México, CIMMYT y sus socios impulsan casas de semillas comunitarias, espacios gestionados por las propias comunidades para resguardar, seleccionar y multiplicar semillas nativas adaptadas a sus condiciones. El modelo contempla una red de 12 casas en Quintana Roo, Oaxaca y Morelos y forma parte de un esfuerzo regional que busca fortalecer los sistemas de semillas en México y Centroamérica.

La protección de la diversidad opera así en escalas complementarias: los duplicados permanecen seguros en Svalbard y otros sitios de respaldo; las colecciones activas en Texcoco mantienen los materiales viables, documentados y disponibles para la ciencia; mientras que el trabajo con las comunidades contribuye a que esta diversidad también se conserve, multiplique y utilice en los territorios donde se cultiva.
 

Integrantes del Banco de Germoplasma de CIMMYT junto a las cajas preparadas para su envío a Svalbard. La conservación de las colecciones requiere el trabajo coordinado de científicos, especialistas y personal responsable de procesos como documentación, monitoreo, regeneración, viabilidad, sanidad y preparación de semillas. Foto: Francisco Alarcón/CIMMYT.
 

Mantener esta arquitectura requiere inversión sostenida en conservación, regeneración, sanidad, caracterización, documentación, respaldos internacionales y capacidades locales, además de colaboración entre gobiernos, instituciones científicas, comunidades agrícolas y socios internacionales.

Respaldar semillas en Svalbard forma parte de una responsabilidad mayor: conservar la diversidad genética como un bien público global y asegurar que permanezca viva, accesible y útil. Sostener esa capacidad permite que la ciencia, los programas de mejoramiento y las comunidades agrícolas sigan recurriendo a la diversidad acumulada durante generaciones para responder a enfermedades, variabilidad climática y otros desafíos para la producción de alimentos, protegiendo una de las bases de la seguridad alimentaria mundial.

 



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Website: http://www.cimmyt.org

Published: September 28, 2026

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