Madrid, Spain
November 4, 2008
Source:
Fundación Antama
Con el objetivo de ofrecer a los
lectores la oportunidad de crearse una idea de qué son los
organismos modificados genéticamente y lo que representan en el
mundo actual, David Bueno i Torrens, Doctor en Biología y
especialista en Genética, ha publicado la obra ‘Convivint amb
transgénics’, un texto accesible para todos los públicos que
analiza, con la ciencia como base, todo lo que rodea la
tecnología de los transgénicos, y que será presentado el próximo
11 de noviembre en Barcelona (invitación).
La obra, cuya versión en castellano está ya en proceso de
edición, presenta las cuestiones legales, sociales y éticas que
surgen en torno a los transgénicos. También incluye un capítulo
dedicado a la historia de las modificaciones genéticas, desde la
revolución neolítica hasta la actualidad, para que el lector
pueda contextualizar el tema.
Con un lenguaje próximo destinado a los lectores no
especializados, y con un tratamiento neutral, el libro aborda
tanto los argumentos esgrimidos por los defensores de los
transgénicos como los de los detractores. Además, el texto está
acompañado de un gran número de ilustraciones que simplifican el
proceso científico para facilitar así la comprensión.
El autor, que ha publicado ya otros libros de divulgación sobre
genómica (Gens i genoma. El programa de la vida. Editorial
Pòrtic) y sobre el uso y las aplicaciones de las células madre
(Órganos a la carta), ofrece en exclusiva para Fundación Antama
unas pequeño esbozo de su obra.
¿Podría darnos unas breves pinceladas sobre su libro?
El libro Convivint amb transgènics ofrece una visión amplia,
rigurosa y amena sobre el mundo de la biotecnología, y más
específicamente sobre el campo de los organismos genéticamente
modificados. Es una obra de divulgación basada en criterios
científicos en la que se expone claramente la esencia de las
modificaciones, los procedimientos usados, y de dónde se
obtienen todas las herramientas biotecnológicas necesarias para
llevar a cabo dichas modificaciones, todo con ejemplos reales.
El propósito de esta obra es contribuir al debate sobre los
transgénicos, haciendo que el lector se pueda crear una idea de
qué son, qué representan dentro del mundo actual, que se espera
de ellos y qué cuestiones legales, sociales y éticas suscitan.
Pretendo crear opinión científica, necesaria para que todos los
ciudadanos podamos participar de los nuevos descubrimientos
científicos en igualdad de condiciones y responsabilidades.
¿Cuál es la esencia de la modificación genética?
La esencia es muy simple: alterar una característica biológica
de forma dirigida, controlada y eficaz que nos beneficie de
forma concreta. En esencia, es lo mismo que durante generaciones
se ha ido haciendo con todos los organismos de uso humano, desde
fermentos hasta animales y plantas de consumo. La única
diferencia es que hasta principios del siglo XX esta selección
se hacía de forma empírica, por ensayo y error, sin la
aplicación de criterios científicos. Esto cambió con el
desarrollo de la genética, que permitió el gran avance en
agricultura de mediados del siglo XX conocido como revolución
verde, y se ha acentuado con el desarrollo de la ingeniería
genética y la biotecnología.
¿Qué le movió a escribir sobre este controvertido tema?
Por un lado está mi empeño personal en hacer divulgación
científica, tan necesaria en un mundo en que la ciencia y la
técnica ocupan una posición privilegiada dentro de nuestro modo
de vida. Pero el principal motivo fue ver la forma tan
distorsionada y carente de base científica con que la sociedad
percibe algunas de las aplicaciones de los transgénicos. La
culpa, por supuesto, no es de la sociedad sino la falta de
comunicación de la que muchas veces pecamos los científicos, y
de la manipulación de datos que hacen algunos colectivos.
¿Qué diferencia hay para el consumidor entre una variedad
modificada genéticamente con una convencional?
Honestamente y en una sola palabra: ninguna. Ninguna a nivel
alimentario, ninguna a nivel de seguridad sanitaria, ninguna a
ningún nivel. Lo que no quita que deba constar en el etiquetaje
el origen de los productos, pero no porque provengan de
variedades transgénicas o no, sino para garantizar el derecho a
la libre elección del consumidor. Tal vez el problema del
rechazo a algunas aplicaciones se deba en parte a que los
consumidores tampoco perciben ninguna mejora para ellos.
¿Por qué este debate sobre los transgénicos con informaciones
tan contradictorias?
Porque los defensores de esta tecnología y sus detractores se
mueven en marcos de referencia diferentes. En general, los
defensores usan criterios científicos y económicos, los cuales
son objetivables y por lo tanto discutibles en unos mismos
términos. Que se usen criterios científicos y económicos no
significa que no puedan ser rebatidos si se aportan nuevos datos
también científicos y económicos.
En cambio, los detractores usan otro marco de referencia, mucho
más subjetivo, en el que se mezclan datos científicos y
económicos con apreciaciones personales subjetivas.
Desgraciadamente, la relativa falta de cultura científica en
algunas personas provoca que les sea mucho más fácil, o próximo,
aceptar estas posturas que las científicas.
¿Qué se esconde tras aquellos que buscan derribar esta
tecnología?
Dos cosas. Por un lado, un cierto miedo a las cosas nuevas. Es
una reacción muy humana, que todos tenemos, pero que cede en
cuanto percibimos una utilidad a esa cosa nueva. Cuando se
inventó el ferrocarril, por ejemplo, la gente temía el paso de
los trenes. Actualmente nos discutimos a ver quien recibe la
línea de alta velocidad primero.
Además, también se esconden actitudes personales partidistas,
que aprovechan una palabra nueva cuyo significado e
implicaciones reales mucha gente desconoce (“transgénico”) para
promover sus ideas con respecto a un tipo de economía de mercado
y al inevitable proceso de globalización.
¿Cuál es la situación concreta de Cataluña?
En Cataluña hace ya algunos años que se siembran variedades
transgénicas de maíz, lo que ha generado que ciertos colectivos
hayan impulsado una iniciativa popular para declarar Cataluña
zona libre de transgénicos. Personalmente no he oído ninguna
queja de los agricultores que han elegido estas variedades, lo
que de por si es altamente significativo. La sensación general
es de expectación, precisamente por falta de información.
La recogida de firmas de ‘Som lo que sembrem’ está teniendo
mucho eco, ¿en qué se basan para este rechazo tan rotundo hacia
los transgénicos?
Esta recogida de firmas está generando revuelo y abordan algo
más profundo que una simple prohibición. Este rechazo se basa en
una mezcla de supuestos datos científicos, o mejor dicho, en la
falta de comprensión de lo que significan e implican los datos
científicos, en la manipulación de informaciones diversas y en
opiniones personales de cómo debería ser la economía agrícola
del país.
¿Es viable una coexistencia sin enfrentamientos?
No sólo es viable, si no que es necesaria. Es viable siempre y
cuando se cumpla la normativa legal concreta para cada tipo de
cultivo, una normativa pensada no sólo con criterios sociales
sino también científicos. Es necesario que desde las
administraciones se vele por el cumplimiento de la normativa de
forma clara, lo que contribuiría a disipar las dudas que generan
los cultivos de plantas transgénicas. Uno de los peores enemigos
para el desarrollo y la aplicación de la ciencia es el
oscurantismo informativo de las administraciones. Además, es
necesaria para garantizar la libertad de los agricultores y
consumidores de elegir aquellos cultivos que más les interesen,
un derecho que debe prevalecer en una economía de mercado.
¿Qué papel juegan los científicos en la divulgación de la
biotecnología?
Por norma general, los científicos no se cansan de repetir el
interés y la seguridad de los cultivos transgénicos, pero es un
mensaje que no cuaja suficientemente. Entre los motivos se puede
destacar la dificultad de exponer con palabras sencillas qué
son, para qué sirven y los controles a los que se somete a los
transgénicos.
En este sentido, los mensajes de los colectivos contrarios son
mucho más directos y sencillos, por lo que penetran mejor en la
conciencia colectiva. Aunque esta aparente sencillez de los
mensajes se debe a la falta de criterios científicos en sus
planteamientos.
¿Qué necesita esta tecnología para ser conocida plenamente
por la sociedad?
Es necesario mantener un ritmo de contacto científico con la
sociedad, que la población esté al día de los desarrollos que se
hacen y de las implicaciones que tienen en su vida diaria. Es
importante que tanto los científicos como los medios de
comunicación mantengamos clara la frontera entre las evidencias
científicas y las opiniones subjetivas. Es necesario que la
población perciba de forma clara las ventajas que la
biotecnología está aportando a su vida diaria. Los humanos somos
en general neófobos, pero los temores se desvanecen rápidamente
y las nuevas tecnologías se adoptan en cuanto se percibe una
mejora en la calidad de vida.
Una visión de futuro…
La coexistencia armónica de las herramientas biotecnológicas con
los sistemas tradicionales de producción, basada en la libre
elección, con conocimiento de causa y con responsabilidad de
todos los sectores implicados. |
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