December 26, 2006
Source:
Fundación Antama
La adopción del maíz transgénico
Bt, protegido contra la plaga del taladro, permite a los
agricultores españoles que lo cultivan alcanzar mayores márgenes
de beneficio económico, un 12% más que el convencional, como
media, según un estudio realizado por el Instituto de
Prospectiva y Estudios Tecnológicos (IPTS), que pertenece al
Centro Común de
Investigación (JRC) de la Comisión Europea. Asimismo, el
informe revela que entre las razones esgrimidas para cultivar
organismos modificados genéticamente (OMGs) figuran la reducción
en los costes de producción y el incremento de las producciones.
El estudio, titulado
Economic impact of dominant GM crops worldwide: a review, ha
sido publicado este mes por los investigadores Emilio Rodríguez
Cerezo y Manuel Gómez Barbero, ambos del IPTS, con sede en
Sevilla. En él explican que, de forma general, la adopción de
los cultivos transgénicos ha sido rápida, debido a una serie de
ventajas que procuran al agricultor. Para ello, señalan diversos
ejemplos, como el de la soja tolerante a herbicidas, que permite
un laboreo de la tierra más fácil. Otras variedades modificadas
genéticamente permiten a los cultivadores mantenerse más seguros
ante las variabilidades estacionales, en cuanto a las cosechas y
producciones.
Según el informe, el paisaje de los transgénicos a nivel mundial
lo monopolizan cuatro cultivos: soja, algodón, maíz y colza, y
dos tratamientos agronómicos: la tolerancia a herbicidas y la
resistencia a la plaga del taladro, que en España tiene una
especial incidencia en las regiones de Cataluña y Aragón (valle
del Ebro). El continente americano acapara la mayor extensión de
terreno cultivado con OMGs, el 90% del total, y le siguen China
y la India. Este estudio refleja que más de la mitad de los
países en los que se cultivan transgénicos son pobres o en vías
de desarrollo, 14 de los 21 que hay en total.
En el caso del algodón Bt, su adopción ha supuesto un descenso
en el uso de insecticidas en todos los casos que estudia el
informe. Es reseñable, en este sentido, que la cuarta parte de
todos los insecticidas usados en la agricultura a nivel mundial
se destinan a explotaciones de algodón. Asimismo, el maíz
transgénico permite la misma ventaja, aunque en una proporción
menor, según refleja el informe del IPTS. Por su parte, la soja
transgénica resistente a herbicidas supone una reducción en el
uso de combustibles por hectárea, así como un menor laboreo.
Los científicos Rodríguez Cerezo y Gómez Barbero destacan,
basándose en diversos estudios, que se han registrado mayores
niveles de bienestar económico en los países que han decidido
cultivar OMGs. En la mayoría de los casos, los agricultores son
los grandes beneficiados, seguidos de los proveedores de
semillas, es decir, la industria biotecnológica, y los
consumidores, debido a la bajada en los precios del mercado.
Entre las propuestas que existen actualmente en torno a la
biotecnología aplicada a la agricultura, el informe recoge la
potencial introducción de los transgénicos en la alimentación,
como el trigo y el arroz, en los principales países productores
de OMGs. Además, los científicos se hacen eco de la importancia
de etiquetar los productos transgénicos, con el objetivo de
segmentar los mercados para que la población tenga acceso a
ellos y los diferencie sin problemas. Muchos países están
adoptando medidas legales específicas sobre trazabilidad y
etiquetado para todos los OMGs, tanto los producidos a nivel
nacional como los importados.
Para terminar, y en el caso de la Unión Europea, diversos
análisis del impacto económico de los cultivos transgénicos
llevan a considerar el concepto de la coexistencia de éstos con
los convencionales y ecológicos. Se puede llevar a cabo, entre
otras medidas, manteniendo unas determinadas distancias de
aislamiento entre unas parcelas y otras, y comunicando a los
agricultores colindantes que se va a cultivar OMGs.
El Instituto de Prospectiva y Estudios Tecnológicos es uno de
los siete institutos científicos que conforman el Centro Común
de Investigación (Joint Research Centre) de la Comisión Europea.
Su misión consiste en buscar respuestas de base científica a los
retos políticos que se marca la Unión Europea, tanto en asuntos
de índole socioeconómico o científico-tecnológico. Así, las
principales actividades de este organismo consisten en proveer
de soporte estratégico para la concepción y desarrollo de las
políticas de la UE.
Informe completo:
http://www.jrc.es/home/pages/detail.cfm?prs=1458
IPTS:
http://www.jrc.es/home/index.htm
Economic impact of dominant GM
crops worldwide: a review:
http://www.seedquest.com/News/releases/2006/pdf/17920.pdf |